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“Las preocupaciones del cliente frente a una reforma”

Todo empieza cuando un día entre amigos, o durante una cena en pareja o paseando tranquilamente, el pensamiento de "quiero reformar" o "quiero construir mi hogar" llega a nuestra cabeza.


Los motivos en cada caso son distintos, pero al final, todos los motivos son buenos. Algunas personas sueñan con tener la casa ideal, otros con reconstruir su vivienda actual para mejorar sus espacios e imagen, pero al final el objetivo es el mismo: QUE LA IMAGEN DE VIVIENDA IDEAL QUE ESTÁ EN SU CABEZA SE VUELVA REALIDAD


Ahora bien, esa imagen mental es compleja de transmitir con palabras y más todavía para aquellas personas que no son ni arquitectos, ni interioristas, ni expertos en el sector de la construcción. Aquí llega el momento clave, la decisión más importante que el cliente va a tener que tomar se encuentra en este momento exacto del proceso: ESCOGER AL PROFESIONAL QUE LE VA A ACOMPAÑAR DURANTE EL PROCESO DE CREACIÓN DE SU HOGAR.


Escoger a un profesional que asesore este proceso, es tan importante como escoger a un psicólogo para hacer terapia. Tienen que existir la química, la reacción intermolecular, la física cuántica, la explosión atómica y, lo más importante: las mariposas tienen que andar locas por vuestro estómago pensando en lo emocionante que va a ser trabajar en EQUIPO con un/@ profesional.


Os preguntaréis, porqué es tan importante esta primera elección. Pues bien, los inicios, como casi todo en la vida, son emocionantes, el amor en la fase de enamoramiento, el primer día de trabajo; pero a medida que va pasando el tiempo, empiezan a surgir las dudas, los problemas que hay que solucionar, las preocupaciones y, lo único que puede soportar esos momentos bajos, es una relación fuerte entre, en este caso, el profesional y el cliente.


Ahora quiero hablar de los momentos, resumidos en 7 FASES (7 - el número mágico, el de la suerte, y nosotras nos aferramos a él siempre que podemos), que el cliente vive durante el proceso de reforma o construcción de una vivienda desde un punto de vista técnico pero también emocional:


Fase 1: MOMENTO AGRIDULCE

El cliente se encuentra… por un lado emocionado con la idea del cambio que se avecina en su vida, pero al mismo tiempo, inquieto con todo lo que ello significa. ¿Se podrá construir todo lo que quiero con el presupuesto que tengo en mente? ¿Me entenderé con mi arquitecto/interiorista?, ¿Quedará bonito?, ¿Cuánto tardará?, ¿Habrá mucho polvo?, Pufff la mudanza... ¿Cómo sabré expresar lo que quiero?, y un largo etc.


Fase 2: MOMENTO DULCE

Se arranca el proceso de diseño y el cliente empieza a ver a través de imágenes cómo quedará su nueva vivienda. Aquí el cliente está emocionado, alegre como un niño con un caramelo, de repente se empieza a interesar por la decoración y se convierte en un experto en buscar inspiración para su proyecto. Se abre cuenta en Pinterest y nos llena el grupo de Whatsapp de fotos de inspiración. El cliente está totalmente dentro del proceso.


Fase 3: MOMENTO DESORIENTACIÓN

Tras la fase de diseño llega el momento de revisión del presupuesto: EL MONSTRUO DE LAS GALLETAS. Aquí el cliente vive un momento de desorientación. Viene de una fase soñadora dónde no dice que no a nada, todas las ideas son bienvenidas y el dinero no juega ningún papel, solamente lo visual; y se adentra en la fase de la cruda realidad: cuánto dinero tengo y qué saco de mi Wishlist para el proyecto soñado.


Fase 4: MOMENTO INTENSO

El cliente se adentra en una fase de realidad en la que tiene que comprender que hay 3 grupos de elementos que van a definir su proyecto y el presupuesto de este:

  • MUSTS: las cosas indispensables (trabajos que tienen que realizarse sí o sí para el correcto funcionamiento de la futura vivienda)

  • CAPRICHOS: elementos que le hacen al cliente especial ilusión y que, a pesar de su elevado coste, quiere mantener.

  • VARIABLES: las cosas que pueden reducir su precio (los elementos que tienen una menor importancia para el cliente y ayudarán a reducir el coste final de la obra si se modifica su categoría - nunca su calidad)

Esta fase es la fase crucial porque no hay que dejar de lado la esencia del proyecto, su estética, lo que hace el proyecto único. Tampoco hay que dejar de lado las cosas que al cliente le emocionan, que son el motor de su ilusión, que nunca debe perderse. Sin la energía del cliente no hay proyecto. Pero, por otro lado, en esta fase se tiene que cumplir uno de los requisitos más importantes de cualquier proyecto, adaptar el presupuesto de este al presupuesto del cliente.


En esta fase, la agilidad, la astucia, la capacidad creativa, el conocimiento técnico, y un sin fin de cualidades más, tanto del interiorista como del arquitecto serán cruciales para conseguir hacer MAGIA y ensamblar un proyecto redondo en todos sus aspectos.


Fase 5: MOMENTO ADRENALINA

El cliente y el proyectista han trabajado en equipo y finalmente se han cerrado tanto el proyecto como el presupuesto. Ambas partes se preparan para la fase inicial de las obras: EL DERRIBO.


Esta fase es una de las que, particularmente, más nos gusta porque todo el equipo (cliente, proyectista y constructor) están expectantes. Todo va muy rápido y acerca la idea de que la vivienda soñada está más cerca.


La fase de derribos también nos gusta llamarla la fase de LOS HUEVOS KINDER. Os preguntaréis por qué. Pues muy fácil, cuando se derriba salen a la luz elementos que no se podían ver en la fase de diseño y que a veces son una “grata sorpresa” porque nos ayudan a mejorar el diseño y en otras son una “sorpresa nefasta” porque nos hacen variar el diseño o presupuesto. Si el proyectista es precavido, siempre dejará una partida para estas sorpresas y estas no supondrán un grave problema.


Fase 6: MOMENTO NERVIOS A FLOR DE PIEL

SIEMPRE llega un punto de la obra, dónde el cliente se empieza a inquietar porque no ve que se vaya a terminar en el plazo acordado, la obra sigue en estado de "ruina en construcción". Los cables, el pladur, el yeso llenan cada estancia y el polvo no abandona la escalera de la comunidad de vecinos. LOS VECINOS, otro huevo kinder, a veces no sabes ni que existen, en otros casos te hacen la obra imposible con sus quejas y curiosidad.


Dejando a los vecinos a parte, esta aparente “lentitud” de la obra es siempre (o tendría que ser siempre) una falsa-ilusión del cliente, ya que viene de una fase - derribos - dónde se va muy muy rápido y entra en una fase donde los trabajos a ejecutar son más lentos. Es muy importante que el proyectista mantenga emocionado al cliente durante esta fase.


Fase 7: MOMENTO CLÍMAX

Por fin llegamos a la última fase, la definitiva y la más detallista de todas. En esta fase, todos los espacios de la vivienda se completan con los detalles que la harán bonita, usable y única. Los baños se decoran, la cocina se monta, las paredes toman su color y textura, las puertas se abren y se cierran, los plásticos que cubren los elementos delicados se descubren y.... ¡VOILÀ! La magia se hace y la joya de la corona se descubre. Todo el equipo está eufórico y, ahora sí, podemos abrir la botella de Champagne (francés), Sekt (alemán) y Cava (catalán).


Este es un momento de “último empujón” y de alegría desmesurada, después de la montaña rusa que suponen las reformas y nuevas construcciones.


En fin, nadie dijo que fuera fácil pero, ¡MERECE LA PENA! Los sueños, son sueños, porque parecen imposibles, pero lo más importante es que se cumplen.


Queremos dedicar este artículo a todos nuestros clientes: soñadores, valientes, con sus miedos y con sus nervios. A veces nos odiamos, a veces nos adoramos, pero el resultado final merece la pena y el proceso es único y poderlo vivir con cada uno de ellos es también único para nosotras.


¡GRACIAS POR CONFIAR EN PERALTA STUDIO!

¿QUIÉN SE APUNTA A LA SIGUIENTE AVENTURA?



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